'Tienes cinco minutos desde que sales del coche. Pase lo que pase,
soy tuyo durante esos cinco minutos. A partir de ahí, me da igual lo que
te pase. No voy a esperarte aunque te vea venir corriendo.'
Qué el título no dé lugar a confusiones, posiblemente nos encontremos ante una de las mayores películas de este año y ante la mayor obra de arte cinematográfica que aparezca en los premios de febrero.
Drive arranca con un prólogo que engancha, que nos sumerge desde un comienzo en una atmósfera sombría y fantasmagórica, el protagonista no nos lo pondrá fácil para salir de ese ambiente, con su aspecto silencioso y enigmático, según avanza la historia podremos ver que no se trata de un hombre corriente, y con cierto aire psicótico e inexpresivo os recordará, para los que la hayáis visto, a Travis, de 'Taxi Driver'. Se nos ofrecen cinco minutos para meternos en situación, los mismos minutos que el protagonista ofrece a sus clientes. La trama nos la presentan de manera simple, chico que se gana la vida como doble en escenas de riesgo, y por las noches como conductor a sueldo para atracadores conoce a chica, chica con un marido apunto de salir de la cárcel. Nos veremos sumergidos en una ' historia de redención'. El logro de representar esta simple historia, es el de conseguir que cada una de las escenas que aparecen, se queden grabadas en la retina de manera inconsciente y no te abandonen ni al día siguiente.
Los primeros sesenta minutos de largometraje son una bonita joya visual, con silencios y sonrisas que nos invitan a interpretar lo que cada personaje siente en cada momento, que nos hacen sentir cómodos, incómodos o confusos dependiendo del espectador. En contraposición a esto, en Drive se suman escenas de violencia explícita que suponen un choque frontal, y hacen que el ritmo vaya en aumento hasta tal punto que ya no seamos capaces de frenar ni amortiguar el golpe. Todo ello con una banda sonora realmente buena.
Drive es un drama, es un thriller, es una película de acción con pocas
persecuciones pero cuidadas al milímetro y perfecta y elegantemente
grabadas. La verdad es que se echaban de menos películas dirigidas de esta forma. Es cierto que en determinados momentos el ritmo entra a destiempo y no consigue cambiar de marcha de manera perfecta, pero sin duda Drive no se queda sin gasolina.